La Virgen Peregrina ha tocado muchos corazones en Texas. Cada visita es un encuentro único con la ternura de Dios y el amor de Nuestra Madre. Aquí compartimos algunos testimonios de fe, consuelo y esperanza que han surgido durante Su caminar.
“¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” Estas palabras siguen resonando en cada testimonio.
“Cuando la Virgen entró a nuestra casa, sentí una paz que no había sentido en años. Fue como si alguien me abrazara el alma.”
— Madre de familia, San Antonio
“Llevaba tiempo cargando un dolor muy grande. Durante la visita, pude llorar, orar y sentir que no estaba solo.”
— Joven adulto, Austin
“Hacía mucho que no rezábamos juntos. La visita de la Virgen nos unió como familia.”
— Matrimonio, Houston
“Cuando vi la imagen, sentí que Dios no se había olvidado de mí. Fue un rayo de luz en un lugar muy oscuro.”
— Interno, Unidad Penitenciaria de Texas