Misión Peregrina de Guadalupe es un regalo de paz para Texas. Inspirada en las palabras “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”, nuestra misión acompaña a comunidades y peregrinos en su camino de fe, ofreciendo consuelo, esperanza y renovación espiritual bajo el manto de Nuestra Señora de Guadalupe.
Con sede en San Antonio, el Ministerio Independiente de la Virgen Peregrina se dedica a fomentar un encuentro personal con Cristo a través de Su Madre. Somos custodios de una réplica autorizada y certificada de la Tilma del Tepeyac, llevando esperanza, sanación y oración a cada rincón de Texas: desde hogares privados hasta parroquias y centros penitenciarios.
Como ministerio autónomo, continuamos un legado de devoción que ha acompañado a familias y comunidades durante años, ahora enfocados plenamente en servir al pueblo de Texas con amor, respeto y profunda fe.
Guiados por la luz de María, promovemos encuentros de oración, formación espiritual y servicio comunitario que fortalecen la fe y la unidad familiar.
Un espacio íntimo para la oración en familia, el rezo del rosario y la sanación personal bajo el manto de Nuestra Madre.
Un encuentro comunitario que fortalece la fe, celebra la identidad Guadalupana y renueva la esperanza de los fieles.
Un mensaje de dignidad, consuelo y amor maternal para quienes más necesitan recordar que no están solos.
Nuestra misión nace de una necesidad urgente: llevar luz donde hay cansancio, esperanza donde falta, y compañía donde reina la soledad.
La Virgen Peregrina no es solo una imagen; es un signo vivo de la presencia de Dios que transforma ambientes, restaura corazones y renueva la fe.
En hogares, parroquias y prisiones, hemos visto:
lágrimas convertirse en oración,
silencio convertirse en consuelo,
corazones heridos abrirse nuevamente a la gracia.
Queremos que cada comunidad en Texas tenga la oportunidad de recibir este regalo: la paz que nace del encuentro con Nuestra Madre.
Desde el Tepeyac, María vino a consolar a un pueblo herido.
Hoy, esa misma misión continúa en Texas.
Su mensaje — “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” — sigue siendo un regalo de paz para todos los que la reciben.
Desde el Tepeyac, Nuestra Madre vino a traer consuelo a un pueblo herido. Hoy, esa misma misión continúa en Texas. Su mensaje —“¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”— sigue siendo un regalo de paz para todos los que la reciben.
Si desea que la Virgen Peregrina visite su hogar, parroquia o comunidad, estamos aquí para servirle. Su presencia puede ser el comienzo de un nuevo capítulo de fe y esperanza.